Cartas de presentación de la temporada ciclónica 2018.


Tormenta subtropical Alberto

Temprano el lunes 21 de mayo apareció Alberto en escena como tormenta subtropical cerca de las costas de Belice. Una semana después alcanzó su intensidad máxima con vientos de hasta 100 km/h. Alberto produjo fuertes lluvias en Cuba donde dejó cuatro muertos. A su paso por los Estados Unidos causó otras tres muertes y aunque no llegó a ser un ciclón totalmente tropical, pues se debilitó antes de tocar tierra cerca de la península de La Florida, nos queda la preocupación de su presencia aun antes de iniciarse la temporada ciclónica del 2018, como preámbulo de lo que podría suceder entre el primero de junio y el al 31 de noviembre.

El sistema cavernario de Cueva México




Hace mucho tiempo, bajando por el sendero de un Macondo olvidado en la Sierra de Cubitas se desencadenó la tormenta. Nadie se acostumbra a estos caprichos de la Naturaleza porque para esta parte de la sierra, por las tardes del verano la lluvia irrumpe casi de manera sorpresiva para luego de la tronada despejar el cielo y dejarnos las primeras estrellas de la noche clara y fresca. Solo que esta vez las nubes bajas comenzaron a envolver las cumbres de la que descendíamos a la carrera mientras que hacia el sur, relampagueaba fuerte.
Hubiéramos preferido esperar para regresar al campamento, situado en un claro del bosque casi dos kilómetros de distancia, pero decidimos el descenso tratando de ganarle la carrera a la lluvia, solo que en esta oportunidad fue algo mucho mas que un simple aguacero, y ya cuando no dimos cuenta estábamos a medio camino y habíamos perdido el rumbo, cosa nada difícil porque los trillos sombreados de la sierra tienden por lo general a confundirse en el follaje por donde suben o baja, dirigiéndose siempre a cualquier parte, así que descendiendo a la carrera dimos de golpe entre el hierbal con la impresionante Cueva México, profunda sima abierta entre las raíces de un añoso jagüey .

Embalses en tiempos de lluvia.


Quién lo diría, hace apenas cinco años los radares meteorológicos acechaban cada día las nubes en busca de una oportunidad para anunciar la llegada de las lluvias. Hoy buscan una brecha entre las vaguadas para un respiro a tanta tormenta e inundaciones en el país. Hasta los finales del 2017 nuestra provincia debió enfrentar cuatro años de tan intensa sequía que hizo descender hasta un peligroso 24% el llenado de los embalses.
Dramatismo aparte, el ciclón Irma en septiembre de ese año nos hizo el favor de aumentar la capacidad de llenado de los embalses en poco tiempo y en una secuencia de película se avecindaron lluvias que ya, y en lo que nos va de este año, se logra una recuperación importante en todos los embalses de la provincia