Emplos increíbles de mutualismo animal



“El mutualismo es una forma de vida en la que dos especies que podrían vivir de manera independiente se unen permanente o esporádicamente y cada cual pone algo de su parte para la sobrevivencia de ambas.”
La araña y el sapo
El sapo boqui estrecho es un aliado de un tipo de tarántula que generalmente devora ranas pequeñas, pero que, a cambio de que este pequeño anfibio se coma los parásitos que afectan a sus huevos, el arácnido le permite vivir en su madriguera bajo tierra y a su vez lo defiende de posibles predadores, como los búhos lanzándoles pelos urticantes a los ojos.
El lagarto y el escorpión


 Los lagartos de cola espinosa del Sahara suelen esconderse en madrigueras que excavan para protegerse del sol y de los depredadores, principalmente los beduinos del desierto, que los consideran un manjar.
Este reptil convive con un venenoso vecino, el escorpión de cola gruesa a quién da cobijo a cambio de que, si un humano mete la mano en busca del preciado bocado reptiliano, el arácnido lo defienda con su potente y dolorosa picadura.

Los Cangilones, ejemplo de leyes para no olvidar.


El 22 de junio de 1981 Raúl Castro le pidió a Antonio Núñez Jiménez un informe para aplicar acciones en beneficio de la Naturaleza, especialmente contra los daños que la deforestación estaba originando en las regiones montañosas del país.
En esa oportunidad Raúl solicitó información sobre la Sierra de Cubitas. En el documento enviado, Nuñez Jimenez apuntó;“No necesito decirte que la Sierra de Cubitas constituye una de las poquísimas elevaciones de la extensa provincia camagüeyana donde pudiera conservarse la ya maltratada flora y fauna de esa provincia. En ocasiones le he escuchado decir a nuestro Comandante en Jefe la importancia que debe prestarse a la Sierra de Cubitas para los centros turísticos de esa provincia tan llana”

Los Cagilones del Máximo



A la sombra de la loma de Yucatán, cosa de diez kilómetros al noreste de la ciudad de Camagüey, nace el río Máximo alimentado por multitud de pequeños arroyos dispersos en la sabana serpentinosa. Rumbo a su desembocadura y en un punto de la geografía en que va a fluir sobre calizas, allí donde comienza a costear por el extremo este la Sierra de Cubitas, el Máximo se encañona en una serie de surcos labrados a lo largo de millones de años sobre roca cristalizadas en extrema blancura, uno de los cuales, Los Cangilones, constituye hoy uno de los paisajes naturales mas hermosos del archipiélago cubano.
 Extendido en la superficie en una piscina natural por unos 370 metros, Los Cangilones han disfrutado de fama universal y tal vez sea la postal de la geografía cubana mas conocida, estampa que ya desde el siglo XVII las crónicas principeñas le mencionan como sitio de visita ideal para los lugareños.
Hoy ese espacio forma parte de la base de campismo Los Cangilones, una de las primeras del país abierta y modernizada y en el mismo punto donde desde el siglo XX radico un atractivo centro turístico