Darse
un "baño de bosque" puede ser una receta muy útil para
combatir situaciones de ansiedad o de estrés -nada nuevo hasta ahí-,
pero científicos y médicos han comprobado los múltiples beneficios
terapéuticos que puede tener para mejorar también otras
enfermedades.
El
contacto con los bosques maduros -aquellos en los que la intervención
humana es muy limitada- propicia un aumento de las proteínas
anticancerígenas, refuerza el sistema inmunitario, rebaja la
adrenalina o reduce la tensión arterial, pero además ha demostrado
su eficacia para mejorar el estado de salud y el bienestar de los
pacientes con fibromialgia.


