Cartacuba se suma a los esfuerzos de la humanidad en pro de la naturaleza, la biodiversidad y el desarrollo sostenible de las comunidades rurales.
¿Qué hacer con una familia difícil?
En lo actual no se sabe mucho sobre la
presencia de monos en la fauna cubana a pesar de los pocos restos
fósiles ocasionalmente hallados en la cueva Alta de la sierra de Los
Órganos en la década de 1990.
A juzgar por esos fragmentos, con mas de
medio millón de años de antigüedad, esta fue una especie parecida
a los monos arañas y debieron convivir en bosques tropicales junto a
otros animales como los megalocnus, aunque es poco probable que
llegaran a ser conocidos por los primeros pobladores del archipiélago
cubano-
Un atractivo primate avecindado en algunos
parques zoológicos del país es el Macaca
arctoide, o mono rabón, con
orígenes desde el extremo este de la India hasta el sur de China e
Indochina, habitando selvas y bosques montañosos. A pesar de
asimilar las relaciones con el ser humano, siempre resultó difícil
su reproducción en cautiverio,
de allí los numerosos estudios realizado sobre este tema por
especialistas de la medicina animal tratando de rescatar una especie
que en su estado natural se en camina a la extinción.
No solo los hijos de mamá Inés toman café.
Quién
lo diría, pero en este próximo 22 de marzo hace más de dos siglos
que mama Inés está tomando café en Cuba.
Para
hablar del café hay que desbordar la imaginación y comenzar por
aquel café – café de a tres kilos que te podías tomar en
cualquiera de las sepetecientas cafeterías que entonces existían.
Los tiempos cambian, pero nuestro gusto por el café no. Puede que la
ciencia discrepe o no sobre los beneficios del café, pero entre
nosotros sigue la coladita del medio día en cualquier vivienda de
este país.
Desdichadamente
tanto ha llovido desde entonces, y tanta agua ha ha caído que
ahora nosotros que somos así de optimistas, logramos magnificas
combinaciones que los cubanos contemporáneos paladean con
interesantes apelativos semánticos como cafurre,
casicafe, cafunga cafuchino,
hasta llegar el actual ¡Hola!,
sobrecito ensolafado que no tiene la culpa de su cincuenta por ciento
de defecto de fabricación.
Se
sabe que durante el 1748, el comerciante habanero José Antonio
Gelabert introdujo el café en la Isla, luego de haber emprendido un
viaje a República Dominicana. Sus sembrados se establecidos a partir
del 22 de marzo en el Wajay, espacio de las afueras de La Habana mas
como curiosidad que como negocio.
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